Global. El índice de precios al productor (PPI) de Estados Unidos sorprendió ampliamente al alza: subió 1,3% mensual en agosto, el mayor avance desde 2022, y 6,3% interanual, frente a las expectativas de 0,6% y 5,3%, respectivamente. El impulso volvió a provenir de la energía, cuyos precios aumentaron 10,8% en el mes, con una suba del 20,3% en la nafta. Este componente explicó más del 80% del incremento de los bienes, que alcanzó el 2,6%, el mayor registro desde el inicio de la serie en 2009. Por su parte, la medida que excluye alimentos, energía y servicios comerciales avanzó 0,5% mensual y 5,0% interanual.
Un día después de conocerse un CPI del 3,7% interanual, el dato refuerza las señales de que el shock energético asociado al conflicto con Irán está trasladándose al resto de la cadena de precios.
La reacción de los mercados fue mixta. Los principales índices abrieron a la baja tras la publicación del dato, aunque luego recuperaron parte de las pérdidas: el S&P 500 cerró 0,37% arriba y el Nasdaq 0,05%. El Dow Jones se vio favorecido por la rotación hacia sectores más defensivos y avanzó 1,1%. La jornada también fue positiva para los bonos del Tesoro estadounidense, con el rendimiento a 10 años cayendo 10 puntos básicos, hasta el 5,09%.
El WTI subió 2,78% y cerró en USD 97,73 por barril, reduciendo la brecha con el Brent, que retrocedió 0,24% hasta USD 105,81 por barril.