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Global. Los mercados globales cerraron con fuertes alzas este miércoles tras el anuncio de un cese al fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, pactado bajo mediación de Pakistán horas antes de que venciera el ultimátum del presidente Trump. El petróleo fue el activo con mayor movimiento: el barril de WTI se desplomó más de un 15%, ubicándose por debajo de los USD 100. Las principales plazas bursátiles respondieron con contundencia: el Nikkei japonés subió 5,4%, el Kospi coreano lideró con 6,8%, el Euro Stoxx 50 avanzó 4,6% y en Wall Street las bolsas promediaron ganancias por un 2,6%.
Sin embargo, la estabilidad del cese al fuego está bajo seria amenaza desde sus primeras horas de vigencia. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, denunció abiertamente “violaciones del alto el fuego” tanto en Irán como en Líbano por parte de Israel, en una llamada con el jefe de las Fuerzas Armadas de Pakistán, el mediador Asim Munir. Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció el derribo de un dron israelí Hermes 900 en la provincia de Fars, calificándolo como una violación directa de la tregua y advirtiendo una “respuesta contundente” ante nuevos incumplimientos.
Aún más contundente fue la postura del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien calificó el alto el fuego y las negociaciones como “poco razonables” e “irrazonables”, argumentando que EE.UU. ya había incumplido tres de las diez condiciones impuestas por Teherán. Fuentes indican que Irán impuso un “Plan de 10 Puntos” que contempla el control del Estrecho de Ormuz, la retirada de tropas estadounidenses y el levantamiento de sanciones, y advirtió que “esto no significa el fin de la guerra”.
Ayer argumentamos que hay muchas señales de fragilidad en la tregua, con Israel continuando los ataques en Líbano como principal driver de tensión. El rebote de los mercados refleja el alivio ante la desescalada inmediata, pero la tregua carece de mecanismos de verificación sólidos. A la par, la postura parlamentaria en Irán sugieren que el riesgo de reanudación del conflicto dentro del plazo de dos semanas es elevado, con un presidente iraní en tensión directa con el bando de poder bélico (IRGC). Los activos podrían volver a revertir tendencias sin cambios contundentes con el solo pasar del tiempo.
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