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Global. Durante este fin de semana, Trump dio un giro de 180° en su posición: insiste en negociaciones de paz. Sin embargo, Teherán rechazó públicamente las propuestas estadounidenses y lanzó nuevos ataques con misiles y drones durante el día de hoy. Desde la Casa Blanca, se afirma que EE.UU. lleva “tres días de conversaciones productivas” y que el régimen iraní “busca una salida”. Sin embargo, el contraste con la postura de Irán es marcado: Teherán exige garantías de no ataque, reparaciones por daños de guerra y el reconocimiento de su autoridad sobre el Estrecho de Ormuz, el cual permanece en gran medida cerrado, generando un shock de oferta energética global con temores de crisis inflacionaria y escasez de alimentos.
La propuesta de paz de 15 puntos elaborada por Washington —entregada a Irán a través de Pakistán— contempla el desmantelamiento de las principales instalaciones nucleares iraníes a cambio de alivio de sanciones. El Vice Presidente JD Vance podría viajar a Pakistán este fin de semana para avanzar en las negociaciones. Entretanto, Israel mantiene sus ataques y el Primer Ministro Netanyahu designó a Ron Dermer para monitorear cualquier acuerdo que pudiera afectar los intereses israelíes.
De todos modos, el mercado ve optimismo: el S&P 500 subió 0,5%, el Nasdaq 100 avanzó 0,6% y el Dow Jones ganó 0,6%, en lo que representa su segundo avance en la semana. Los bonos del Tesoro americano a 10 años recortaron pérdidas con un rendimiento de 4,33%. El petróleo cedió terreno: el WTI cayó 1,3% a USD 91/barril y el Brent cerró por debajo de USD 103.
La situación no nos genera la confianza suficiente para retornar al optimismo de forma tan veloz. ¿Será esta fase política de la guerra una forma de ganar tiempo para reducir riesgo de precios internacionales hasta que la flota enviada a tierra logre asentarse? Como comentamos reiteradas veces, no vemos a Irán como una parte dispuesta a dar la Paz… incluso en peores condiciones.
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