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Global. El Estrecho de Ormuz permanece prácticamente paralizado (implicando entre 15M – 20M de barriles/día menos en el mercado mundial), Trump prepara la invocación del Defense Production Act para reactivar la producción offshore de petróleo en California a través de Sable Offshore Corp.; de todos modos, dado que se estima que la empresa que podría bombear 45.000–55.000 barriles/día, el impacto sería marginal. Irán ha golpeado instalaciones energéticas en los Emiratos Árabes Unidos, incluida una refinería de primer nivel, y atacó tres buques comerciales en el Golfo Pérsico. Como respuesta, la IEA autorizó la liberación de reservas de petróleo por 400 millones de barriles, la mayor liberación de reservas de emergencia en la historia. Este fuerte alivio de la oferta es en realidad comparable con poco más de 3 semanas de lo que implica el tráfico del Estrecho de Ormuz, evidenciando una vez más de que es un alivio temporal.
El crudo WTI subió 5,4% hasta USD 87,97 el barril, mientras el S&P 500 cerró sin cambios y el Dow Jones cayó 0,6%. Los rendimientos de los Treasuries a 10 años subieron 6 puntos básicos hasta 4,22%. El oro retrocedió levemente a USD 5.183 la onza.
A la par, los datos de inflación de EEUU se presentaron, con la inflación core desacelerando en febrero antes del estallido bélico, pero el shock energético amenaza revertir esa tendencia. El nivel general se mantuvo en línea, pero como comentamos, el conflicto con Irán le quita relevancia como termómetro de la realidad latente. El consenso de analistas espera que el PCE core de enero marque +3,1% interanual por sobre el 2,5% del último dato. Esta métrica (aunque para la FED es preferida la del PCE) es relevante para un Trump tan insistente con la baja de la inflación en sus primeros años de mandato.
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