Global. Luego de más de seis meses de conflicto y un mes sin ataques directos, USA bombardeó un lanzacohetes de la Guardia Revolucionaria Islámica en la isla de Larak; Irán habría respondido atacando contra bases estadounidenses en Jordania y EAU. Trump advirtió que Washington “va a golpear con fuerza” en represalia, junto con un tweet en su red social también con un color diplomático sumamente agresivo al decir que “Irán está muerto”.
El impacto inmediato se sintió en energía y renta fija: el WTI subió 2,8% hasta USD 85,8 y el Brent avanzó a USD 90,5, la mayor suba en tres semanas, en un mes que ya acumula un rango de volatilidad de casi USD 15. El rendimiento del T-Bill a 10 años trepó a 4,75%, el nivel más alto desde enero de 2025, mientras el mercado de futuros empieza a asignar mayor probabilidad a una suba de tasas en septiembre; los bonos a lo largo de los mercados globales comienzan a tocar niveles no vistos desde últimos momentos de pánicos (Francia, Alemania, Japón…). En ese contexto, el S&P cayó 0,5%, el Nasdaq retrocedió 0,3% y el Dow Jones bajó 0,6%.
En paralelo, avanza la jugada energética de Trump en Venezuela: el acuerdo para que EE.UU. tome una participación mayoritaria sobre 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas (concesiones de 100 años) deja sin resolver de dónde saldrán los USD 100.000 millones de inversión prometidos.