Local. Ayer comentábamos la tendencia de muy leve y paulatina recuperación del poder adquisitivo de los salarios (aún en niveles pre noviembre 2023). Los datos de consumo de julio de Supermercados, Mayoristas y Centro de Compras aportan un pequeño foco de ese gran componente de la actividad económica pero que de todos modos analizamos.
En líneas generales, los datos muestran que la recuperación del poder adquisitivo sigue sin traducirse en mayor volumen de ventas reales, con una caída sostenida desde comienzos de 2026. El diagnóstico empresarial medido en las encuestas de tendencia (mayoritariamente negativo en el presente pero con expectativas moderadamente optimistas a futuro) sugiere que el sector espera un piso en la demanda hacia fin de año; en el mientras tanto la debilidad de la demanda sigue siendo el cuello de botella estructural del consumo masivo.
De forma particular, en estas encuestas se ve que el 28,1% de las empresas calificó la situación comercial actual como “mala” frente a solo 7,9% que la calificó de “buena”. Pese a este diagnóstico presente débil, las expectativas a futuro mejoran levemente: un 19,1% de las empresas espera que la situación mejore en el trimestre entrante, contra 6,7% que espera un empeoramiento. El 59,6% señaló a la débil demanda como el principal factor que limita expandir su actividad comercial, muy por encima del costo laboral (20,2%) o el financiamiento (6,7%). Un dato relevante hacia adelante: el 62,9% de las empresas espera subir precios de venta en los próximos tres meses, frente al 56,2% que los subió en agosto.
En la industria manufacturera la situación los datos siguen un matiz similar. La demanda interna insuficiente se consolida como el factor más limitante para el 53,6% de los empresarios fabriles para poder aumentar su producción, por sobre la importación (10%). Más destacable aún es que, en materia laboral, el 80% mantendrá sin cambios las horas trabajadas/personal, mientras que un 16,5% prevé reducciones.