Global. Ayer, tras el cierre de Wall Street, Meta y Tesla presentaron sus resultados correspondientes al tercer trimestre de 2026. Los resultados de Meta muestran que la IA ya está generando retornos concretos sobre su negocio principal. La empresa presentó ingresos operativos récord y la cantidad de usuarios diarios creció un 3%, lo que equivale a una base de aproximadamente 3.640 millones, el 43,7% de la población mundial. A esa expansión se sumaron más anuncios mostrados y un mayor precio por publicidad, señal de que la IA está mejorando simultáneamente la interacción, las recomendaciones y la monetización.
La contracara es el costo de sostener esa ventaja: Meta registró su primer flujo de caja libre negativo desde 2012. Esto refuerza la tensión que venimos observando en la industria: la IA ya produce beneficios, pero exige comprometer cantidades de capital cada vez mayores antes de conocer el retorno final. Para los proveedores de chips, centros de datos y energía, confirma que la demanda seguirá siendo fuerte en el corto plazo; para los hyperscalers, en cambio, el foco del mercado empieza a trasladarse desde el crecimiento de los ingresos hacia la capacidad de financiar el CAPEX sin deteriorar la caja o aumentar excesivamente la deuda, en un contexto complicado para el crédito a nivel mundial. En este contexto, la acción de Meta cayó 6,98% en la rueda de hoy.
Por el lado de Tesla, aunque la ganancia neta cayó respecto del mismo trimestre de 2025, generó más flujo de caja libre del esperado y redujo su previsión de gastos de capital (CapEx) para 2026. Además, reportó una ganancia ajustada de USD 0,48 por acción, superando los USD 0,43 esperados.
A pesar de que superó las expectativas de ganancias, el mercado reaccionó negativamente y la acción cayó un 3,08%. Algunos motivos que explicarían la caída son que Elon Musk reconoció que aumentar la producción de Optimus llevará al menos un año, y posiblemente más; que los objetivos de producción de vehículos son más moderados; y que la posible fusión con SpaceX sigue sin definirse.
La debilidad de estas empresas coincidió con una jornada negativa para el sector tecnológico: el Nasdaq cayó 2,58%, mientras que el S&P 500, en niveles de concentración históricamente altos, retrocedió 1,46%.