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Global. El Banco Central Europeo mantuvo su tasa de depósito en 2,0% por sexta reunión consecutiva, en una decisión que era ampliamente esperada por el mercado. La presidente Christine Lagarde reconoció el deterioro del escenario: el conflicto en Medio Oriente está generando mayor inflación y menor crecimiento, señalando que “los riesgos para la inflación están sesgados al alza, mientras que los del crecimiento están inclinados a la baja”.
Recordamos que ayer la FED también pausó su tasa de referencia, sumándose al Banco de Inglaterra y al Banco de Japón en un modo de espera generalizado. Esta sincronía de los principales bancos centrales refleja una lectura compartida: la incertidumbre generada por la guerra en Irán hace inviable moverse en ninguna dirección sin mayor evidencia.
Sin embargo, los mercados no leen la pausa del BCE como señal de alivio: los traders ya descuentan completamente dos subas de 25 pb en el año, con un 50% de probabilidad de una tercera.
El WTI llegó a superar los USD 100/barril, para luego retroceder a cerca de USD 94 en el cierre de Nueva York. El Brent tocó USD 119 en su pico, cerrando cerca de USD 109. Los futuros de gas natural europeo subieron hasta un 35%, más del doble de su nivel previo a la guerra. El secretario del Tesoro Scott Bessent mencionó la posibilidad de levantar sanciones al crudo iraní y una liberación unilateral de reservas de emergencia para aliviar la presión sobre los precios. Como ya hemos mencionado en cierres anteriores e informes especiales, las consecuencias para la economía mundial presionan fuertemente a las decisiones bélicas.
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