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Global. El dato dominante del día es la escalada del conflicto bélico entre EE.UU.-Israel e Irán, cuyo epicentro financiero es el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un quinto de la oferta energética global. Israel bombardeó Teherán con una nueva oleada de ataques, mientras Irán lanzó misiles contra Qatar, Bahrein y Omán; Qatar e Irak detuvieron producción en sitios energéticos clave.
Los mercados globales operaron con alta volatilidad. El S&P 500 llegó a caer un 2,5% en la apertura, pero cerró con una baja de menos del 1%; el Dow Jones perdió más de 1.200 puntos antes de recortar caídas. El rally inicial del petróleo —que llegó a subir un 9%— fue atenuado a lo largo de la jornada, dejando al WTI en +4,7%. Aunque el oro cayó 3,8%, no consideramos que sea por una pérdida de su característica de activo refugio, mas bien por la apreciación del dólar (DXY).
Descontando los recortes que se esperaba de la FED, vemos un escenario con otra dimensión a la volatilidad que estuvo atravesando el mundo en este último tiempo. El impacto es aún inestimable (el propio Trump estirando sus plazos desde “unas 4 o 5 semanas” hasta “plazo indefinido”); estamos hablando de que el cierre del Estrecho de Ormuz (Irán atacaría cualquier buque que atraviese la zona) genera fuertes conflictos en la cadena de insumos (petróleo) para oriente:
– China depende en un 40%
– India en un 60%
– Japón en un 75% (desde el gobierno se mencionó que habría reservas para unos 8 o 9 meses)
Hoy transcurre el 4to día del conflicto, pero existiendo la posibilidad de que esto perdure por un Irán ofreciendo un carácter bélico yihaddista donde la muerte del líder supremo impacta directamente en sus votos y obligaciones religiosas, el enfrentamiento podría ser completamente prioritario y temerario. Extender la defensa para desgastar al otro bando continuaría con un tráfico de petróleo pausado y así desequilibrios macros que podrían impactar con rapidez en un mercado globalizado. Es por ello que pensamos que la calidad es hoy mucho más relevante que las oportunidades que ofrece la volatilidad: los activos responden con gran velocidad a pequeños cambios y eso conlleva un gran riesgo para las carteras de inversión.
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