Global.
Ante el riesgo de una disrupción más persistente en el Estrecho de Ormuz, el petróleo sube intradiario más de un 5%: el WTI operó cerca de USD 91 por barril, mientras que el Brent cerró en torno de USD 95. Las acciones corrigieron ante la suba simultánea de petróleo y tasas. El S&P 500 cayó 0,7%, con debilidad en el sector de semiconductores; Nvidia retrocedió 1,5%, AMD 2,4% y Micron 2,6%. Los futuros asiáticos anticiparon una apertura negativa, particularmente en Japón y Australia.
El mercado de bonos sigue respondiendo al riesgo latente: el rendimiento del T-Bill a 10 años alcanzó el 4,80%, su nivel más alto desde enero de 2025. También se observaron alzas importantes en las tasas de Reino Unido, Japón y Europa, combinando preocupación por inflación. Empezamos a insistir con que el punto relevante no es sólo el nivel del crudo, sino el potencial traslado a combustibles, costos de transporte y expectativas inflacionarias, en un contexto en que aproximadamente una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y GNL transitaba por ese estrecho antes del conflicto, la falta de claridad en la resolución del mismo complejiza el sistema de precios en la economía global. Así, más allá de las decisiones propias que el FOMC tome en las próximas semanas, las tasas de los países desarrollados de largo plazo (30 años) están, en líneas generales, volviendo a niveles no vistos desde el 2008.